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El secreto para manejar las emociones

¿Sabes por qué el hombre tropieza dos veces con la misma piedra? Porque no la ve. 

¿Sabes por qué no la ve? Porque no está en lo que tiene que estar. No está en el presente. 

Este dicho no se refiere a todos los hombres, pero sí específicamente a aquellos, como yo, que tenemos la inteligencia emocional consistente en nuestro Diseño Humano, es la historia de nuestra vida. Tropezar varias veces con la misma piedra hasta que aprendemos. Básicamente este mecanismo es parte del ser humano. Pero es específico del 50% de la población (emisores emocionales) y de los que sin serlo, se dejan arrastrar por las mismas (receptores emocionales). 

Las emociones nos hacen humanos. Las emociones nos unen. Y como cada emoción es el resultado de una mezcla de reacciones químicas en nuestro cuerpo, generamos relaciones químicas que nos impulsan o nos intoxican. No vivimos el presente, sino una realidad distorsionada por la química emocional del momento.     

Es por eso que nos dicen cuando tenemos la dimensión de la inteligencia emocional consistente en nuestro Diseño, que las emociones son nuestra fuente interna de toma de decisiones, porque nos conectan con la sabiduría de nuestro cuerpo que se expresa a través de reacciones químicas. Y que necesitamos tener PACIENCIA para entender el mensaje, porque en un principio la química emocional del momento nos confunde. No hay claridad en el presente para la persona emocional.  

Sólo a través del proceso de la química de las diferentes emociones asociadas a un evento, conseguimos extraer el mensaje que contiene. No se trata de interpretar o descifrar el mensaje, se trata de sentir la diversidad de sentimientos asociados hasta encontrarles sentido. 

El agua es nuestro almacén de memoria. La sabiduría se guarda en el agua del cuerpo. Y como en el mar o en un lago, cuando las aguas están revueltas no se puede ver con claridad lo que hay en su interior. Como en el mar, las aguas siempre están en movimiento. Es necesario para que se mantenga la vida. La química emocional mantiene las aguas en movimiento y hablamos de la ola emocional que nos lleva de la esperanza al dolor. 

Aprender a surfear nuestra olas emocionales, nos permite disfrutar de un mundo vibrante lleno de calor y color. Si no pudiésemos procesar nuestras emociones viviríamos en un mundo apagado, frío y gris. Gracias a nuestra capacidad de sentir podemos distinguir la variada paleta de colores del arco iris. 

Entender que las cosas no son solo blanco o negro, es lo que nos permite nuestra capacidad de sentir y encontrar sentido. Por eso cuando la persona emocionalmente madura se toma el tiempo necesario para procesar un evento o tomar una decisión, sabe describir la riqueza de matices que contiene el evento. Y de esta manera, encuentra claridad y consistencia del por qué de la decisión tomada. 

Sólo cuando se toma el tiempo necesario, porque cuando se precipita, cuando se deja arrastrar por la química emocional del momento, reaccionando y salpicando a los que están a su alrededor con sus residuos tóxicos, parece cualquier cosa menos humano. Es por eso que para alcanzar la inteligencia y la madurez emocional es imprescindible el factor tiempo. PACIENCIA.         

¿Qué es la estrategia?

El cuerpo tiene conocimiento. Tu cuerpo sabe. Y no me refiero a que seas más o menos listo, a tu coeficiente intelectual o a tu pensamiento, esa cualidad que tenemos los humanos que cuanto más la usamos más nos engañamos. 

Me refiero a la sabiduría innata que le permitió a tu cuerpo evolucionar desde el óvulo fecundado, pasando por el embrión y el feto, hasta ver la luz como un sistema complejo y completo que llamamos humano. Esa criatura que jugando aprendió a caminar y hablar por la sabiduría de su cuerpo, hasta que al rededor de los 7 años empezó a tener “uso de razón”. 

En ese periodo crítico, muchos de nosotros dejamos de jugar y aprender con la pureza y la inocencia de absorber el mundo “sin filtro” para empezar a juzgar y discernir lo que está bien o lo que está mal según el entorno familiar y cultural que nos acoge y condiciona. Empezamos a perder nuestra inocencia y pureza, a sentirnos culpables cuando siendo como somos, no “encajamos” en el entorno que nos nutre y aprendemos a renunciar a nuestra singularidad a cambio de ser aceptados.    

La educación, el sistema, los amigos y la sociedad continúan añadiendo capas y capas de condicionamiento, que pueden acabar sepultando en vida al SER único y diferenciado que habita dentro de tu cuerpo. Puede que te preguntes ¿dónde quedó? Al contemplar la foto de tu madre contigo de bebé en brazos y observar el brillo de tus ojos y la fuerza de tu espíritu. ¿Dónde quedó mi esencia?   

La buena noticia es que sigue estando ahí dentro. La no tan buena es que posiblemente haya que trabajar duro para desenterrarla. Es un trabajo personal. Un trabajo de autodescubrimiento. De olvidar patrones aprendidos que te desvíen de tu esencia para recordar tus patrones naturales que te permitían vibrar y brillar con luz propia. No se trata de olvidar todo lo aprendido sino aquello que te lleva a olvidarte de tu SER.      

Conectar con tu SER y respetar lo que dice, es lo que llamamos aplicar tu Estrategia de Toma de Decisiones en HumanAPI. Conectar con tu sabiduría interior. Sea cual sea el problema o el reto que estés enfrentando en este momento de tu vida, tu cuerpo sabe cómo resolverlo.  

Puede que al principio de este trabajo de restauración necesites un poco de ayuda para descubrir y reconocer tu Estrategia personal, pero una vez que la reconozcas, ya no querrás tomar una decisión importante en tu vida que no respete tu Estrategia, que no respete la esencia de tu SER. 

¿Cómo reconocer mi estrategia personal?

El primer paso es reconocer que cuando te dicen ¡PIÉNSALO antes de decidir!, te están llevando a la mente, que es donde se acumula todo el condicionamiento cultural absorbido y tus creencias limitantes. Desde la mente decidirás lo que es razonable, lo que es políticamente correcto, lo que esperan de ti. Ese tipo de decisiones son las que te han traído hasta este momento, tu realidad actual. La que quieres cambiar para llenarla de vida y propósito. 

En este momento tienes oportunidad de hacer una pausa, respirar y escuchar a tu cuerpo. Tu cuerpo sabe la respuesta correcta para la decisión que necesites tomar.  

Para unos serán sus emociones y tomarán su decisión cuando sientan con claridad lo que quieren hacer. Para otros será su instinto, o su olfato, sus tripas, su estómago o su corazón. Es fácil acceder a la sabiduría de tu cuerpo cuando conoces tu Diseño. Hazle caso. Tu Estrategia es la brújula interior que necesitas para navegar el mundo exterior de tus circunstancias.