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19 junio 2020   Metodología Human API

¿Cómo es un asesor?

Audi Velazquez escrito por:

En el assessment de la metodología de Human API, el “tipo” es uno de los aspectos más relevantes. Si conoces tu tipo, te será mucho más fácil entender cualidades que te caracterizan, disfrutarlas y sacarles provecho; al mismo tiempo trabajar en ciertas actitudes, reacciones para desarrollarte mejor en el ámbito personal y laboral. Es básicamente como si tuvieras tu propio manual de funcionamiento.

De igual manera, si conoces el tipo de tu compañero de trabajo, colaborador, socio o jefe, te ayudará a entender y establecer mejores relaciones laborales con dicha persona.

Existen 5 tipos de seres humanos y hoy vamos a hablar de:

«Los asesores»

Los asesores son el 21% de la población. Eso significa que aproximadamente de cada cinco personas una es un asesor.


Se caracterizan por el talento que tienen para reconocer las capacidades de otros y así guiarlos, asesorarlos y coordinarlos. Debido a su desarrollado sentido de percepción, son capaces de darse cuenta lo que otras personas necesitan. 

Los asesores empatizan fácilmente con los demás. Tienen la habilidad para ver, incluso, los sistemas complejos. Cuando usan esta cualidad intelectual con empatía, son capaces de realizar tareas de liderazgo con mucha sensibilidad y convertirse en un coordinador excepcionalmente dotado. Por lo tanto, representan una forma de liderazgo moderna y actualizada, obteniendo una gran apreciación. 

Sin duda, a los asesores les corresponde estar en el punto más alto de la jerarquía.

Sus principales fortalezas son la flexibilidad para adaptarse a diferentes situaciones y sus ganas de aprender experimentando para alcanzar mayor eficiencia. Los asesores están aquí para absorber todo tipo de información a medida que van creciendo. Generalmente se trata de grandes recolectores de información.

Los asesores tienen la necesidad de ser reconocidos y aceptados por lo que pueden aportar. Muchas veces, el “antídoto” para alguna diferencia con ellos, es elogiar con sinceridad alguna de sus virtudes. Ellos deben de ser cuidadosos con dicha necesidad, pues ésta se puede agravar  si no tienen un buen nivel de autoestima y se dejan arrastrar por las prisas, el chantaje emocional o sus ganas de demostrar.

Los asesores tienen buena voluntad y quieren el bien para todos. Al tener la capacidad de conocer al otro, a veces se extralimitan con sus indicaciones, alertas o precauciones y pueden dar la impresión de “sabelotodo”.

Una vez que los asesores administran su energía de manera eficiente, para su satisfacción y aprenden a no trabajar con su propia energía, sino a coordinar con sensibilidad la de los demás, estarán en el camino hacia el éxito. 

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