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15 julio 2020   coaching

El secreto para manejar las emociones

Juan Jose Piedra escrito por:

¿Sabes por qué el hombre tropieza dos veces con la misma piedra? Porque no la ve. 

¿Sabes por qué no la ve? Porque no está en lo que tiene que estar. No está en el presente. 

Este dicho no se refiere a todos los hombres, pero sí específicamente a aquellos, como yo, que tenemos la inteligencia emocional consistente en nuestro Diseño Humano, es la historia de nuestra vida. Tropezar varias veces con la misma piedra hasta que aprendemos. Básicamente este mecanismo es parte del ser humano. Pero es específico del 50% de la población (emisores emocionales) y de los que sin serlo, se dejan arrastrar por las mismas (receptores emocionales). 

Las emociones nos hacen humanos. Las emociones nos unen. Y como cada emoción es el resultado de una mezcla de reacciones químicas en nuestro cuerpo, generamos relaciones químicas que nos impulsan o nos intoxican. No vivimos el presente, sino una realidad distorsionada por la química emocional del momento.     

Es por eso que nos dicen cuando tenemos la dimensión de la inteligencia emocional consistente en nuestro Diseño, que las emociones son nuestra fuente interna de toma de decisiones, porque nos conectan con la sabiduría de nuestro cuerpo que se expresa a través de reacciones químicas. Y que necesitamos tener PACIENCIA para entender el mensaje, porque en un principio la química emocional del momento nos confunde. No hay claridad en el presente para la persona emocional.  

Sólo a través del proceso de la química de las diferentes emociones asociadas a un evento, conseguimos extraer el mensaje que contiene. No se trata de interpretar o descifrar el mensaje, se trata de sentir la diversidad de sentimientos asociados hasta encontrarles sentido. 

El agua es nuestro almacén de memoria. La sabiduría se guarda en el agua del cuerpo. Y como en el mar o en un lago, cuando las aguas están revueltas no se puede ver con claridad lo que hay en su interior. Como en el mar, las aguas siempre están en movimiento. Es necesario para que se mantenga la vida. La química emocional mantiene las aguas en movimiento y hablamos de la ola emocional que nos lleva de la esperanza al dolor. 

Aprender a surfear nuestra olas emocionales, nos permite disfrutar de un mundo vibrante lleno de calor y color. Si no pudiésemos procesar nuestras emociones viviríamos en un mundo apagado, frío y gris. Gracias a nuestra capacidad de sentir podemos distinguir la variada paleta de colores del arco iris. 

Entender que las cosas no son solo blanco o negro, es lo que nos permite nuestra capacidad de sentir y encontrar sentido. Por eso cuando la persona emocionalmente madura se toma el tiempo necesario para procesar un evento o tomar una decisión, sabe describir la riqueza de matices que contiene el evento. Y de esta manera, encuentra claridad y consistencia del por qué de la decisión tomada. 

Sólo cuando se toma el tiempo necesario, porque cuando se precipita, cuando se deja arrastrar por la química emocional del momento, reaccionando y salpicando a los que están a su alrededor con sus residuos tóxicos, parece cualquier cosa menos humano. Es por eso que para alcanzar la inteligencia y la madurez emocional es imprescindible el factor tiempo. PACIENCIA.