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¿Cómo es un especialista?

En el assessment de la metodología de Human API, el “tipo” es uno de los aspectos más relevantes. Si conoces tu tipo, te será mucho más fácil entender cualidades que te caracterizan, disfrutarlas y sacarles provecho; al mismo tiempo trabajar en ciertas actitudes, reacciones para desarrollarte mejor en el ámbito personal y laboral. Es básicamente como si tuvieras tu propio manual de funcionamiento.

De igual manera, si conoces el tipo de tu compañero de trabajo, colaborador, socio o jefe, te ayudará a entender y establecer mejores relaciones laborales con dicha persona. 

Existen 5 tipos de seres humanos y hoy vamos a hablar de:

«Los especialistas.»

Los especialistas son el 33% de la población mundial.

Son personas autónomas, trabajadoras y con mucha energía. Les gusta estar ocupados tanto en el trabajo, como en actividades recreativas. Eso sí, prefieren trabajar solos. Se adaptan rápidamente a cualquier situación y pueden cambiar de dirección cuando es necesario.

Una de las mayores fortalezas de los especialistas, es que tienen la capacidad de pasar rápidamente a la acción, es por ello que a veces sienten que los demás son lentos e intentan frenarlos. Además, tienen una intuición muy desarrollada; si hacen caso a esta intuición, lograrán siempre encontrarse en el lugar y momento correcto para generar un gran impacto.

Es esencial que los especialistas trabajen con la paciencia, principalmente a la hora de tomar decisiones y laborar con los demás; pues su naturaleza es ser impulsivos y es necesaria la paciencia para tener una clara intención y para poder escuchar su intuición antes de cualquier decisión.

Si eres un especialista, cultiva la paciencia, sé cortés y déjate llevar por cómo se te vayan presentando las situaciones. Tienes la capacidad de resolver con gran potencial creativo e intuitivo, así que evita poner resistencia a las situaciones.

No te pierdas nuestro video en donde explicamos con mayor profundidad cómo son los especialistas y los otros 4 tipos que existen. Da clic aquí.

El secreto para manejar las emociones

¿Sabes por qué el hombre tropieza dos veces con la misma piedra? Porque no la ve. 

¿Sabes por qué no la ve? Porque no está en lo que tiene que estar. No está en el presente. 

Este dicho no se refiere a todos los hombres, pero sí específicamente a aquellos, como yo, que tenemos la inteligencia emocional consistente en nuestro Diseño Humano, es la historia de nuestra vida. Tropezar varias veces con la misma piedra hasta que aprendemos. Básicamente este mecanismo es parte del ser humano. Pero es específico del 50% de la población (emisores emocionales) y de los que sin serlo, se dejan arrastrar por las mismas (receptores emocionales). 

Las emociones nos hacen humanos. Las emociones nos unen. Y como cada emoción es el resultado de una mezcla de reacciones químicas en nuestro cuerpo, generamos relaciones químicas que nos impulsan o nos intoxican. No vivimos el presente, sino una realidad distorsionada por la química emocional del momento.     

Es por eso que nos dicen cuando tenemos la dimensión de la inteligencia emocional consistente en nuestro Diseño, que las emociones son nuestra fuente interna de toma de decisiones, porque nos conectan con la sabiduría de nuestro cuerpo que se expresa a través de reacciones químicas. Y que necesitamos tener PACIENCIA para entender el mensaje, porque en un principio la química emocional del momento nos confunde. No hay claridad en el presente para la persona emocional.  

Sólo a través del proceso de la química de las diferentes emociones asociadas a un evento, conseguimos extraer el mensaje que contiene. No se trata de interpretar o descifrar el mensaje, se trata de sentir la diversidad de sentimientos asociados hasta encontrarles sentido. 

El agua es nuestro almacén de memoria. La sabiduría se guarda en el agua del cuerpo. Y como en el mar o en un lago, cuando las aguas están revueltas no se puede ver con claridad lo que hay en su interior. Como en el mar, las aguas siempre están en movimiento. Es necesario para que se mantenga la vida. La química emocional mantiene las aguas en movimiento y hablamos de la ola emocional que nos lleva de la esperanza al dolor. 

Aprender a surfear nuestra olas emocionales, nos permite disfrutar de un mundo vibrante lleno de calor y color. Si no pudiésemos procesar nuestras emociones viviríamos en un mundo apagado, frío y gris. Gracias a nuestra capacidad de sentir podemos distinguir la variada paleta de colores del arco iris. 

Entender que las cosas no son solo blanco o negro, es lo que nos permite nuestra capacidad de sentir y encontrar sentido. Por eso cuando la persona emocionalmente madura se toma el tiempo necesario para procesar un evento o tomar una decisión, sabe describir la riqueza de matices que contiene el evento. Y de esta manera, encuentra claridad y consistencia del por qué de la decisión tomada. 

Sólo cuando se toma el tiempo necesario, porque cuando se precipita, cuando se deja arrastrar por la química emocional del momento, reaccionando y salpicando a los que están a su alrededor con sus residuos tóxicos, parece cualquier cosa menos humano. Es por eso que para alcanzar la inteligencia y la madurez emocional es imprescindible el factor tiempo. PACIENCIA.